¿Cuánto cuesta No consultar a un abogado?

Descubre por qué una consulta jurídica puede evitar conflictos, pérdidas económicas y litigios. Conoce el valor de la asesoría legal preventiva.

Héctor Lemus

6/18/20264 min read

Cuando las personas piensan en contratar a un abogado, con frecuencia se preguntan cuánto costará la consulta, cuánto costará el trámite o cuánto costará el juicio. Sin embargo, existe una pregunta que rara vez nos hacemos y que, en muchas ocasiones, resulta mucho más importante:

¿CUÁNTO CUESTA NO CONSULTA A UN ABOGADO?

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Por esa razón, una consulta jurídica no debe entenderse como un gasto destinado únicamente a resolver conflictos. En muchos casos, representa una inversión destinada a prevenirlos.
Al igual que acudimos con un médico para obtener un diagnóstico profesional cuando algo afecta nuestra salud, la consulta jurídica permite identificar riesgos, evaluar alternativas y comprender las posibles consecuencias legales de nuestras decisiones.

La función del abogado no consiste únicamente en litigar cuando el problema ya existe, sino también en prevenir esos problemas, pues una parte fundamental de su trabajo consiste en detectar riesgos que para otras personas pueden pasar inadvertidos. Quien no está familiarizado con el derecho suele observar únicamente los aspectos visibles de una situación.

El abogado, en cambio, analiza las posibles implicaciones legales, los escenarios futuros y los riesgos potenciales que podrían materializarse con el paso del tiempo. Esa capacidad de anticipación es precisamente lo que aporta valor a una consulta profesional. En ocasiones, una sola reunión, una sola revisión o una sola opinión jurídica pueden: evitar años de litigio, evitar la suscripción de contratos inconvenientes o, bien, evitar pérdidas patrimoniales considerables. 

Entonces, una estrategia adecuada siempre será conveniente pues podrá reducir riesgos que, de otra manera, podrían traducirse en conflictos prolongados y costosos.

Paradójicamente, muchas personas consideran elevado el costo de una consulta profesional, pero no advierten el costo potencial de actuar sin ella y eso es comprensible. Sin embargo, no debe perderse de vista que el honorario de una consulta es visible e inmediato, mientras que las consecuencias de no recibir asesoría suelen ser invisibles hasta que el problema se manifiesta se hace visible. Con frecuencia, es en este último supuesto donde enfrentar el problema resulta ser mucho más costoso que la inversión que habría representado una orientación oportuna.

Esto no significa que toda consulta jurídica evitará cualquier conflicto o garantizará un resultado determinado. Ningún profesional serio podría hacer una afirmación semejante. Pero lo que sí puede ofrecer una consulta jurídica es algo extraordinariamente valioso: información, claridad y mejores herramientas para tomar decisiones y mitigar las consecuencias adversas del problema cuando verdaderamente existe; cuando no, pues es claro a que a nadie le viene mal quedar libre de preocupaciones y tener la posibilidad de dormir sin ellas.

Vivimos en una sociedad cada vez más compleja, donde prácticamente todas nuestras actividades generan consecuencias jurídicas. Compramos, vendemos, celebramos contratos, emprendemos negocios, adquirimos propiedades, contraemos obligaciones y tomamos decisiones que pueden producir efectos durante años. Así que, no se debe perder de vista que tomar decisiones informadas suele marcar una diferencia significativa.

La prevención jurídica como inversión a largo plazo

El costo invisible de no recibir asesoría legal

La consulta jurídica como herramienta de prevención

La respuesta suele descubrirse demasiado tarde. Se descubre cuando alguien firma un contrato sin comprender plenamente sus alcances y posteriormente enfrenta obligaciones que nunca imaginó asumir. Otras veces, cuando una compraventa aparentemente sencilla termina convirtiéndose en un conflicto patrimonial.

Se descubre también cuando una empresa toma decisiones sin asesoría preventiva y después debe enfrentar litigios, sanciones o pérdidas económicas que pudieron evitarse o; cuando un problema familiar, sucesorio o patrimonial se complica innecesariamente por no haber recibido orientación oportuna.

La mayoría de los problemas jurídicos costosos no comienzan en los tribunales, comienzan mucho antes: con una decisión tomada sin información suficiente, con un documento firmado sin la debida revisión o con una situación que parecía insignificante hasta que sus consecuencias se hicieron evidentes.

Tomar decisiones informadas también protege tu patrimonio

¿Qué riesgos puede evitar una consulta profesional?

En conclusión y frente a esa realidad, la asesoría legal no debe verse como un recurso reservado exclusivamente para cuando surge un conflicto sino que debe entenderse, principalmente, como una herramienta de prevención y protección. Porque, al final, la pregunta verdaderamente importante no es cuánto cuesta consultar a un abogado sino: ¿CUÁNTO PODRÍA COSTAR NO HACERLO?.

Héctor Lemus | Salud Jurídica.